Reflexion Dominical

3 adviento   VIVAN SIEMPRE ALEGRES    17 Dic 2017

Hemos venido avanzando en la preparación de la llegada del Señor a nuestras vidas, nos hemos venido disponiendo a los pies de Dios para que podamos celebrar con un corazón humilde el nacimiento de nuestro Salvador. Esta noticia nos debe llenar de gozo, nos debe emocionar saber que el día se está llegando. El motivo de esta alegría es muy profundo: Dios está cerca, Dios viene a nuestra vida a cumplir sus promesas de salvación. Al encender hoy la tercera vela de la Corona de Adviento, aumenta nuestra esperanza y alegría, porque se nos anuncia la cercanía del Señor.

 

  1. ANUNCIAR LA BUENA NUEVA A LOS POBRES

Te invito a que te detengas un momento en esta frase de la primera lectura, es una buena oportunidad para que hagamos nuestra la frase del profeta Isaías para nosotros: ser capaces de anunciar buenas nuevas, conmover a quienes muchas veces sólo escuchan malas noticias y ahora tienen la ocasión de recibir un mensaje que les aliente y reconforte en su vida. Cada uno podemos hacerlo, no hay que esperar que lo hagan los otros, que se muevan estos o aquellos, porque todos podemos hacer algo para alegrar de quien ocupa de nosotros. Es por eso que en esta ocasión te invito a que reflexionemos en la siguiente historia que tome de un colombiano y que lo publica un sitio de la red.

El sitio solobuenasnoticias nos cuenta la siguiente historia:

No es fácil ser optimista en Colombia, ni siquiera después de la firma del proceso de paz. En un país acostumbrado a la guerra y a la violencia, es raro encontrar un proyecto como Todos Somos Buenos (TSB), del fotógrafo bogotano José Alejandro González. Su idea nació durante un viaje en 2014, mientras estaba regresando desde Nueva York a Bogotá. Todos Somos Buenos retrata a colombianos que toma de forma instantánea en cualquier pueblo y en cualquier situación, González ha dado forma a una serie que intenta atravesar abismos de clase, región e ideología para sostener una tesis más desafiante que cualquier prejuicio: los colombianos son buenos.

¿Cómo decide tomar sus fotos? Retrato a la Colombia que me da la calle, son los personajes que me nace retratar. Algo que me preocupa mucho son las minorías étnicas en Colombia. También las personas que están oprimidas por un medio o una sociedad difícil y me gusta mostrar que hay cierta belleza en esas personas. ¿Ha encontrado algo en común entre sus fotografiados? La amabilidad de la gente, su alegría. Yo admiro a esas personas, la normalidad con la que asumen la vida. Así estén viviendo dificultades, siento que ellos me regalaron el momento para tomarles una foto y yo les regale un momento de aceptación. Es un reconocimiento mutuo. Para mí, afirmar que todos somos buenos es bien difícil.  Lo que yo propongo es hacerle un retrato a toda la humanidad y que cada uno se mire en los ojos del otro. No puedo ser tan ingenuo de pensar que todos somos buenos.

¿Qué impide lograr eso en Colombia? El miedo, la violencia, la falta de amor tan verraca que tenemos, eso se mezcla. Me da mucha alegría hablar de TSB porque va a generar discusión y si la gente habla van a tener que aceptarse y entender algo válido: cuando algo le cae realmente mal es porque algo tiene adentro que lo refleja. Somos un pueblo aguerrido y fuerte y no me explico por qué seguimos adelante a pesar de todo. Yo creo que tenemos mucha fuerza y en el fondo todos tenemos ganas de normalidad, de cosas buenas. Vivir realidades donde haya espacio para la alegría a pesar de la barbarie, desunión y falta de amor en Colombia.

¿Qué le gustaría transmitir a la clase dirigente colombiana? Que han fallado y que tienen que darse cuenta de eso, ellos también han sido responsables de toda esta catástrofe de sociedad que se representa en los ocho millones de víctimas que ha dejado el conflicto. Quiero que mis fotografías también sean como un gran mural de ojos para que esos señores digan: “Mierda, esta gente que tiene ojos como yo, que tiene familia como yo, quiere que todo vaya mejor”.

A raíz de tanto sufrimiento en el 2017, hay que hablar, conversar y gritar que todos somos buenos. Las Farc van a estar en esos pueblos y la gente va a tener que empezar a reconciliarse. Valoro mucho que las Farc pidieran perdón, pero van a tener que seguir haciéndolo, equivocarse y aprender”.

 

  1. ME LLENO DE JUBILO EN MI DIOS

Toda la Palabra de Dios de hoy nos habla de alegría y esperanza. El profeta Isaías anuncia los tiempos mesiánicos. Se venía anunciando la figura de un gran "Ungido", que en griego se dice "Cristo" y en hebreo "Mesías". El hombre necesita urgentemente un Salvador, pero un salvador que no sea ángel ni extraterrestre, sino hombre entero y verdadero, pero que sea también un Dios. Necesita un Salvador que aporte luz a sus pasos inciertos, que lo cure de muchas enfermedades, que le dé razones para vivir, que le enseñe lo que es la vida, que entone el himno de la libertad y de la alegría.

Un Salvador que nos diga dónde está la verdad del hombre y de Dios. Será maestro del consuelo, dará "buenas noticias" a los pobres y a todos los que sufren; sus palabras llegarán al corazón de todos los que esperan. Nadie junto a él se sentirá triste o decaído. Hace suyos los sufrimientos de todos. Sus palabras alientan a los pusilánimes y hasta resucitan a los muertos. Regala a los suyos una alegría que nada ni nadie les puede arrebatar. Será profeta de libertades, enemigo de toda esclavitud. Derramará la gracia generosamente, proclamará "el año de gracia del Señor". Se dará comienzo a un régimen de gracia, un año de gracia que no se termina, un tiempo en que todo será misericordia y benevolencia, júbilo y generosidad. Dios se hace gracia por un año sin término, gracia para siempre.

En medio del clima de oración y penitencia, tan propio del Adviento, la Iglesia nuestra Madre nos exhorta por boca del profeta Isaías a que nos llenemos, hasta desbordar, con el gozo del Señor. Aunque parezca una paradoja, así ha de ser: gracias a la oración y a la penitencia el alma se purifica y se acerca más a Dios, hasta sentir el gozo inefable de estar junto a él, de rozarle y abrir el corazón a su amor entrañable. La esperanza cierta de que el Señor llega hasta nosotros tiene que ser un motivo sólido y profundo de alegría, de paz y felicidad anticipada, unas primicias del júbilo de la Navidad que se acerca. Más aún: un anticipo de la dicha infinita que Dios reserva para quienes le sean fieles hasta el final.

Repitamos con las palabras del profeta de la alegría mesiánica: "Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hará brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos, ante todos los pueblos".

En el salmo responsorial leemos estas palabras que canta María, llena de gozo, en el magnífico himno del Magnificat. Porque María fue el camino privilegiado que Dios escogió para llegarse hasta nosotros. Ella, consciente de la grandeza del Señor y de la humillación de su esclava, sabe que el Poderoso se ha valido de ella para hacer obras grandes y para hacer llegar su misericordia a sus fieles de generación en generación. En este tercer domingo de Adviento unámonos a María y cantemos con gozo las grandezas del Señor que viene a salvarnos.

 

  1. HACER POSIBLE QUE LOS JARDINES FLOREZCAN

Nuestro mundo necesita alegría y nosotros la podemos ofrecer, es nuestras manos está el ser capaces de alegrar la vida de tantas personas que viven cerca de nosotros y necesitan quien les alegre la vida, quien les anime, quien le hable al corazón para que encuentren sentido a lo que hacen.

Estad siempre alegres… no apaguéis el espíritu… guardaos de toda forma de maldad. Estas palabras que san Pablo escribió en su primera carta a los Tesalonicenses pueden ser un buen resumen de la actitud que debemos tener nosotros en este tiempo de Adviento: alegría por la misericordia del Dios que viene a encontrarse con nosotros y purificación de nuestro espíritu, guardándonos de toda forma de maldad. Así haremos del Adviento un verdadero camino para llegar bien preparados a las fiestas de la Navidad.

 

UNA MÁXIMA DE DON BOSCO: “Cuando se trata de practicar el bien, los mundanos encuentran siempre muchas dificultades