Reflexion Dominical

2º ord TRATEMOS DE ENCONTRAR AL MESIAS     14-Ene-2018

 

Estamos iniciando el año, Cristo nos ha concedido poder comenzar de nuevo un año y retomar muchos de los planes de vida que nos hemos propuesto, es momento privilegiado para volver a ubicarnos, ya han pasados las posadas, los encuentros, la dicha de la navidad con todas las bendiciones que Dios nos ha concedido.

 

Es hora de volver a soñar, de escribir que queremos y cuales son nuestras aspiraciones. De un buen ideal dependerá la felicidad de nuestra vida, tratemos de vivir guiados por la Palabra de Dios para que escuchemos siempre la voz de Dios.

 

 

  1. ¿QUÉ BUSCAN?

 

Todos los hombres pasamos la vida queriendo encontrar algo y principalmente encontrar a alguien con quien poder vivir, soñar, trabajar, construir. El corazón está inquieto por saber con quien se puede unir, quiere saber en quien puede depositar toda su confianza y con quien pudiera ser capaz de luchar. El espíritu de búsqueda es una de las características principales de los seres humanos, desde niños queremos encontrar la razón de todas las cosas y la pregunta eterna y muchas veces cansona para los papas es ¿porqué esto? ¿por qué aquello? Y los papás están queriendo encontrar respuestas que puedan llenar de tranquilidad a sus hijos.

 

Reflexionemos en la siguiente historia:

“Un jóven sintió que debía ir hacia la ciudad de Kamara, dejó su familia, sus bienes y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó, a lo lejos, Kamara. Un poco antes de llegar al pueblo, le llamó mucho la atención una colina a la derecha del sendero. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores. Una portezuela lo invitaba a entrar. De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en aquél lugar. El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de aquel paraíso multicolor. Descubrió la inscripción sobre una de las piedras:

 

Abel González, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días

 

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que aquella piedra no era simplemente una piedra: era una lápida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en aquel lugar. Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla. Decía:

 

Yanet Pérez vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas

 

El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Aquel hermoso lugar era un cementerio, y cada piedra era una tumba. Una por una, empezó a leer las lápidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto. Pero lo que lo conectó con el espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los once años... Embargado por un dolor terrible, se sentó. El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó. Lo miró llorar durante un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

 

- “No, por ningún familiar”, dijo el buscador. “¿Qué pasa en este pueblo? Por qué hay tantos niños muertos enterrados en este lugar? El anciano sonrió y dijo: "Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta como esta que tengo aquí, para que se la cuelgue al cuello. Es tradición entre nosotros que, a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: A la izquierda, qué fue lo disfrutado... A la derecha, cuánto tiempo duró el gozo...

 

Conoció a su novia y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana? ¿Dos? Y después, la emoción del primer beso, ¿Cuánto duró? ¿Y el viaje más deseado?¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano? Así, vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos... Cada momento. Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es para nosotros el único y verdadero tiempo vivido".

 

 

 

  1. VIERON DONDE VIVÍA Y SE QUEDARON

 

Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Le preguntaron: Maestro, ¿dónde vives? Jesús les dijo: Venid y lo veréis. Formar una buena conciencia, una conciencia cristiana y recta, es una tarea importantísima que tienen los padres, educadores, catequistas y evangelizadores. La mayor parte de nosotros nos guiamos, o creemos y queremos guiarnos, por nuestra conciencia, no por nuestros egoísmos y por nuestras tendencias pasionales.

 

Un niño, o un joven, que se deja guiar por sus impulsos y pasiones terminará siendo una persona pervertida y peligrosa para la sociedad. Los cristianos debemos dejarnos guiar siempre por las palabras y por la persona de Jesús. Esto es lo que hicieron los dos discípulos que acompañaban a Juan el Bautista y esto es lo que hizo Simón Pedro, aconsejado por su hermano Andrés. Jesús quiso siempre que sus discípulos le siguieran, no sólo que le oyeran, y que aprendieran de él a través de la palabra, del ejemplo y de la vida. Las palabras mueven, decimos, los ejemplos arrastran. Los educadores y predicadores de este momento es algo que debemos tener muy en cuenta: educar con las palabras, acompañadas siempre de un ejemplo coherente y de acuerdo con lo que decimos y predicamos.

 

Nuestra Iglesia, nos han dicho repetidamente los Papas, necesita hoy más de testigos que de predicadores, o, dicho de otro modo, necesita de predicadores del evangelio que, a su vez, sean testigos vivos del evangelio que predican. Nuestros jóvenes escuchan con dificultad sermones, pero se fijan mucho en el comportamiento de los que les hablan y tratan de enseñarles. Llevemos a los jóvenes a Jesús, como hizo Andrés con Simón Pedro. Seamos catequistas y evangelizadores de palabra y de obra, como quiso siempre hacer Jesús con sus discípulos.

 

 

 

 

  1. HEMOS ENCONTRADO AL MESIAS (URGIDO)

¿Dónde encontrar hoy a Jesús en medio del ruido o de tantas ofertas que nos seducen a primera vista, más que las palabras del evangelio? ¿Cómo dar con ese Señor que en su invitación “venid y lo veréis” no desea otra cosa sino que tengamos experiencia personal con Él y de Él?

El camino está difícil. ¡Hay tantas puertas y con tantas voces que nos invitan a descubrir otros horizontes que no sean los de la fe! ¡Existen tantas ideologías que establecen y manipulan nuestros caminos! Hoy nos encontramos a muchos que dicen que tienen la solución, pero la verdadera respuesta a todo la tiene EL MESIAS QUE ES JESUCRISTO. Pos eso estemos atento para que no nos dejemos engañar por falsas propuestas.